HOMOGENIZACIÓN

El purín no es más que los orines y heces de nuestro ganado, pero su composición con importantes cantidades de macro-fertilizantes y micro-fertilizantes hacen que su uso como fertilizante sea la forma más sencilla y fácil de obtener un valor a partir de un subproducto ganadero, evitando su vertido (que sí puede ser dañino para el medio ambiente) y propiciando así su “reciclaje” en pastos, grano, etc…

El principal problema que tiene el purín en general bien sea de porcino de cebo, de madres, de vacuno, etc…. es que tiene muy poco poder fertilizante ya que la mayor parte de su composición es simple y llanamente agua que no aporta nutrientes a la tierra, lo que hace que el transporte del purín sea muy caro por tratarse casi solo de transporte de agua, por lo que todas las soluciones que busquemos para valorizar el purín preferentemente tienen que pasar por aportarle valor en la fosa o como mucho en la granja, ya que si lo hemos de transportar a un centro o estación centralizada de tratamiento el valor económico del contenido de la cuba se ve reducido o incluso pasa a ser negativo por el coste de transporte, lo que aquí intentaremos evitar a toda costa.

El purín está un tiempo variable en el interior de la fosa, en función de la explotación, del manejo y del tamaño de la balsa, tiempo en el que, además de producirse diversas reacciones químicas, se van formando agregados y costras que incluso pueden llegar a permitir que se “camine” de forma “tranquila” sobre él.

Para permitir su valorización, lo primero es homogeneizarlo, es decir realizar un tratamiento en balsa para que la variabilidad entre su contenido (que siempre va a existir) sea la menor posible, ya que se precisa que sus partículas, componentes y, en especial sus unidades fertilizantes, estén disponibles en todo su contenido.

Para homogenizarlos el sistema recomendado es la utilización de un batidor conectado a un tractor agrícola. Existen sistemas con bomba eléctrica sumergida (normalmente de hélice) que además de requerir una gran inversión, necesitan mucha potencia eléctrica que a veces no está disponible y, en caso de avería, hay que sacarlos del interior de la fosa, con el problema que ello conlleva.

Además estos sistemas de bomba y/o hélice sumergida requieren un batido “frecuente” lo que choca con la legislación actual que permite batir balsas justo antes de vaciarlas pero no de forma frecuente, para evitar emisiones de amoniaco en la balsa.

Los batidores de tractor aprovechan la potencia del motor diésel del tractor para, mediante una toma de fuerza tipo cardan, mover una hélice o turbina que va batiendo el interior de la fosa.

En España existen principalmente dos tipos de batidores.

BATIDOR ARTÍCULADO

De pequeño tamaño. Se puede accionar con un tractor de incluso 60-70 hp. Lleva una pequeña hélice circular en la punta y una articulación central para, mediante un cilindro hidráulico y una transmisión cardánica, poder mover el punto de aplicación del mismo. Este tipo de batidor es muy útil en fosas de purín cubiertas ya que al tener ventanas o butrones de acceso de espacio limitado, su articulación permite que entren en sitios de complicado acceso. Suelen sufrir bastante desgaste en las transmisiones cardánicas al trabajar en ángulos pronunciados. Una buena solución para granjas (y sobre todo balsas) de pequeño tamaño, con varios puntos de acceso a la fosa para poder batir.

BATIDOR RÍGIDO

Batidor rígido, de mayor tamaño, hasta unos 7-8 mts. Es rígido, no existiendo articulación en mitad del mismo. Para bajar hasta las fosas, “pivota” sobre los brazos del propio tractor y sube y baja, normalmente, mediante un cilindro hidráulico. Al no tener articulación central, puede transmitir mucha más energía a la hélice colocada en la punta, lo que permite colocar hélices más “agresivas” que muevan mayor volumen de purín. Suele tener mucho menos desgaste y mantenimiento que el anterior pero, tiene la desventaja de sólo poder trabajar en fosas abiertas y con espacio, ya que no puede “acceder” como el articulado por ventanas y butrones. Recomendado para explotaciones medias y cuando la fosa tenga uno de sus lados de más de 10 mts.

BATIDOR HIDRÁULICO

De nueva incorporación al mercado nacional, aunque ya llevan bastantes años utilizándose en Europa. De concepto sencillo, en lugar de mover cantidades importantes de purín mediante una hélice, se instala en la punta una turbina hidráulica (especialmente diseñada para el purín y su heterogénea composición, con palos, sólidos, etc que aspira el purín, y dotándolo de energía, lo lanza mediante un cañón hidráulico otra vez a la propia fosa, aspirando de un lado y lanzándolo a otro, p

ara hacer que sea el propio purín el que vaya, removiendo y horadando la composición heterogénea hasta llegar a una composición homogénea. Al utilizar un cañón que se mueve desde el exterior con cilindros hidráulicos desde una sola posición, se puede ir moviendo el punto de “caída” del purín en la fosa y así batir desde uno o poco puntos una gran fosa. Es la mejor solución para fosas grandes, con laterales de más de 15-20 mts que es difícil batir incluso con los rígidos de mayor tamaño. Además, algunos modelos vienen preparados para median

te una tubería auxiliar, derivar el caudal del cañón al exterior, permitiendo cargar la cisterna directamente sin utilizar el depresor de la misma, ahorrando tiempo y evitando el costoso mantenimiento del depresor.

ANÁLISIS

Así, primero se estiman los kilogramos de cada elemento que va a tener en la fosa a lo largo de un año. Según las tablas del DARP de la Generalitat de Cataluña en la última actualización de 18 de abril de 2019 para porcino de cerdo se estiman 7,25kg de N; 4,07 kg de P205 y 5,34 kg de K20 lo que si se multiplica por 1000 cabezas (explotación pequeña) habrá en la fosa a lo largo del año 7.250 kg de N; 4.070 kg de P2O5 y 5.340 kg de K2O, lo que a precios de mercado de 2019 por kg de UF de 0,90€/kgN; 1,26€/kgP2O5 y 1,08 €/kgK2O sale un valor en la fosa de 17.420€ por cada mil plazas de cerdo de cebo.

Si bien es verdad, dicha cantidad de unidades fertilizantes pueden estar en volúmenes muy distintos ya que depende mucho de la gestión del agua que se haga en la explotación.

De esta manera, en un año tienen un valor en el mercado de los fertilizantes químicos de 17.420€+IVA, lo que para una granja tipo actual de 4.000 plazas de cebo se puede cuantificar en 69.680€+IVA cantidad nada desdeñable y tal como está la rentabilidad cada día más ajustada de las explotaciones ganaderas.

LECHONES SOBRE SLATS

Además de este valor económico de las unidades fertilizantes de los macro-fertilizantes Nitrógeno, Fósforo y Potasio NPK, el purín, como compuesto orgánico que es, aporta gran cantidad de oligoelementos como Manganeso (Mn), Molibdeno (Mo), etc… además de ácidos húmicos y otros compuestos que mejoran la estructura del suelo y aumentan su CIC (Capacidad de Intercambio Catiónico).